jueves, 3 de mayo de 2007

Comunismo, Socialismo del siglo XXI, Educación y asuntos relacionados

Blanca González Marcó


Es lamentable pero necesario, tener que repetir esta verdad una y otra vez: los y las comunistas nunca estaremos en la trinchera contraria al pueblo, a los pueblos; desde que Marx y Engels sentaron las bases teóricas del comunismo -y su etapa de transición, el Socialism- y Lenin la estructura organizativa del PARTIDO COMUNISTA así como la aplicación y enriquecimiento de las tesis marxistas en lo que fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (el primer Estado que intentó construir un sistema Socialista en la historia de la humanidad) hasta el siglo en que vivimos, los y las comunistas hemos estado presentes en la batalla -desde distintos escenarios geográficos- por un mundo más humano, donde todo sea para todos.

En función de esto, y a manera de iniciar pedagógicamente, quisiera incluir en este artículo algunos conceptos que tal vez no estén claros para algunos compatriotas que constantemente pretenden atacar la posición de los comunistas militantes del PCV:

-Democracia Burguesa: Se distingue por el reconocimiento formal, en el papel y en algún que otro discurso, de la igualdad de los y las ciudadanos y ciudadanas, proclamación de los derechos y libertades políticas, elección de los integrantes de organismos de los Poderes Públicos, etc. Las funciones de las instituciones políticas de la democracia burguesa consisten en asegurar el dominio de una clase social o política determinada, con privilegios de clase incluidos y con la subordinación de la clase explotada (llámense obreros, campesinos, subempleados, profesionales y técnicos medios).

-Democracia Socialista: Es posible sólo en un Estado Socialista, donde se han superado las condiciones de explotadores y explotados, donde los derechos democráticos (y participativos) del pueblo no sólo se proclaman, sino que son plenamente garantizados por el Estado y la Sociedad (previo cambio de los valores cotidianos del colectivo a través de la transformación del sistema educativo). En la democracia socialista se suprime la condición aberrante de privilegios de una clase dominante sobre otra dominada. En la democracia socialista existe la disciplina social y la autodisciplina así como la libertad de crítica y autocrítica, que ayuden a superar las contradicciones que bloquean el avance del socialismo a su fase superior: el COMUNISMO.

-Revolución Socialista: Revolución social y política que realiza el paso del capitalismo al socialismo. Incluye la destrucción de la obsoleta y corrompida estructura del estado dominante, la comprensión colectiva de los valores socialistas (toma de consciencia= educación socialista) la supresión de los antagonismos (contradicciones) de clase, el fin de la explotación del hombre por el hombre y la reafirmación de la propiedad colectiva de los medios de producción.

Revolución Burguesa: Tiene como fin la liquidación del régimen feudal o sus restos contemporáneos, el establecimiento del poder de la burguesía. En los países dependientes política, social o económicamente, está dirigida también al logro de la soberanía nacional y a la eliminación del dominio imperialista.
-Reformismo: Corriente política que niega la dictadura del proletariado y propone la colaboración del proletariado al aparato estadal burgués ya establecido. Los reformistas predican la posibilidad de transformar el capitalismo, por medio de reformas en el marco de la legalidad burguesa, en una sociedad de “bienestar general”.

Dictadura del Proletariado: es el Poder de la clase proletaria, establecido como resultado de la revolución socialista, persigue el objetivo de construir el socialismo. Practica la democracia para los trabajadores y pone fin a la labor de bloques enemigos del socialismo. El poder de la clase obrera proletaria se traduce en un sistema de organizaciones políticas y sociales (organismos estatales, sindicatos, organizaciones juveniles, comunitarias, etc.)
-Crítica y autocrítica: se asume como el método de comunicación de las contradicciones del desarrollo social, uno de los elementos cruciales de la lucha por la transformación revolucionaria de los partidos marxistas-leninistas y, en una verdadera sociedad socialista, de todo el pueblo. Debe ser uno de los principales puntos de apoyo de una sociedad socialista, principio para la educación y autoeducación moral de los y las socialistas.

Bueno, después de estos intentos de definición de algunos términos, que últimamente han tratado de confundir los anticomunistas de izquierda del siglo XXI (tergiversando la esencia del socialismo) pretendo un momento de reflexión por parte de quienes me leen. Los predicadores neosocialistas hablan de la falsa idea de que el marxismo se ha diversificado y que los países socialistas se constituyen en diferentes “modelos” de socialismo; los revisionistas del siglo en que vivimos sostienen que no existe un modelo único que sea procedente para todos los países, que los que pretendan esto son dogmáticos, marxistas-leninistas ortodoxos o fundamentalistas bolcheviques, olvidándose estos “amigos” de la dialéctica y del materialismo histórico marxista que no niega y sí considera las particularidades históricas y culturales de cada pueblo.

La teoría marxista-leninista del socialismo y del comunismo no tiene nada que ver con las ideas de estereotipo, estandarización o uniformidad en lo referido a la construcción del socialismo en los diversos países; todo lo contrario, los y las comunistas combatimos cualquier forma de alienación o enajenación de la consciencia crítica de los pueblos. No existió ni existe nada que pueda ser tomado como “modelo” de socialismo, llámese soviético, cubano, chino, vietnamita, coreano, alemán, checoslovaco, yugoslavo, rumano, polaco; hay un solo modelo marxista-leninista internacional, cuya singularidad consiste justamente en reconocer que la base fundamental en la construcción del socialismo no tiene carácter nacional o regional, sino internacional, es decir, rige para todos los países y pueblos que han decidido conscientemente construir una nueva forma de convivencia u organización de la vida en colectivo, sobre la base de la solidaridad de unos con otros, la sinceridad, honestidad, respeto, amor, justicia, la igualdad de toda la especie humana y la satisfacción de sus necesidades primarias para una vida tranquila, más allá de la deshumanizada acumulación de capital; esto, en contraposición a un sistema individualista, alienante, opresivo, explotador, lleno de competencias, estereotipos y prejuicios de toda índole que le rinde culto al dinero y, por supuesto, al consumo. En fin, la idea de los “modelos de socialismo” es invento de la propaganda anticomunista proveniente del imperio y sus lacayos nacionales de derecha y de aquellos inconstantes pseudos izquierdistas, veletas de la política, inconsecuentes que recurren a esta idea para negar la esencia internacional del comunismo científico, para promover el nacionalismo en detrimento del internacionalismo proletario. Se intenta vilipendiar así el socialismo real a los ojos del pueblo, digo esto sin pretender negar los errores que se cometieron.
En cuanto al Partido que guíe políticamente el camino y las acciones a seguir en este proceso Bolivariano, Cristiano, Zamorano, Robinsoniano, indoamericano de construcción del socialismo (llamado del siglo XXI), creo como marxista-leninista en la unidad de acción política pero no comparto la idea según la cual un partido se hace más revolucionario por inscribir a una masiva cantidad de población electoralmente activa, sin que previamente haya consciencia del fundamento político, filosófico, histórico de ese organismo donde hipotéticamente militará, porque si fuera un partido que se construye desde las bases no hablaríamos de “promotores”, una élite que dispone cómo, cuándo, dónde y bajo cuales parámetros se establecerá el Partido, si se quería hacer algo nuevo, por qué no se llamó a un Congreso Fundacional con participación de todos los batallones, pelotones, escuadras, etc., y que estos fueran los que eligieran a esa Comisión Promotora; no, se hizo al revés, la élite discutió, aprobó y ordenó a la mayoría ¿socialismo?; aparte de eso se dice que sólo se considerará afines a la revolución a aquellos que se inscriban en el Partido Unido, sólo espero que no vuelva (o peor dicho, aumente) la carnetización partidista como requisito para obtener empleos en los organismos públicos o para realizar trámites de cualquier índole, recordemos que esa fue y es una de las causas de la gangrena que actualmente es el burocratismo.

El Presidente Chávez es el líder de la gran mayoría del pueblo venezolano, así como de los pueblos oprimidos del mundo, pero eso no impide que se le pueda criticar, algunas veces él toma decisiones más favorables al pueblo pero quienes son responsables de ejecutarlas (y que dicen ser muy “patria o muerte”) se hacen los locos, gobernadores que con poesías, sonrisas ante las cámaras y consignas disfrazan los desastres que hacen; he visto a funcionarios públicos (autotitulados revolucionarios) maltratando al pueblo para luego montarse en sus lujosas 4x4, he visto injusticias terribles en instituciones públicas; estudio educación y la instrucción que recibo es la misma que se le ha dado a los estudiantes de educación hace más de 20 años, en las escuelas, liceos y universidades mencionar la palabra socialismo todavía es un tabú, o en el peor de los casos los o las docentes desconocen su verdadero significado en la teoría y en la práctica (ni hablar de lo que ocurre con la palabra comunismo); entonces, cómo sostener en el tiempo una Revolución Socialista en nuestro país bajo esos parámetros, “para fundar repúblicas hay que formar republicanos” decía Simón Rodríguez, digo yo que para construir el socialismo (de cualquier siglo) hay que formar socialistas; Paulo Freire (pedagogo brasileño) hablaba de la Educación Popular y Liberadora, Martí decía “ser cultos para ser libres”, Fidel Castro dice “una revolución sólo puede ser hija de la cultura y las ideas” y “sin esos años que dispusimos para educar, sembrar ideas, conciencia, sentimientos de profunda solidaridad en el seno del pueblo y un generoso espíritu internacionalista, nuestro pueblo no habría tenido fuerzas para resistir(…)hace falta unidad, cultura política y apoyo consciente y militante del pueblo” y el Che Guevara -y en esta cita me extenderé- decía “…La nueva sociedad en formación tiene que competir muy duramente con el pasado. Esto se hace sentir no sólo en la conciencia individual, en la que pesan los residuos de una educación sistemáticamente orientada al aislamiento del individuo, sino también por el carácter mismo de este periodo de transición, con persistencia de las relaciones mercantiles (…) Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo... La sociedad en su conjunto debe convertirse en una gigantesca escuela…En nuestro caso, la educación directa adquiere una importancia mucho mayor. La explicación es convincente porque es verdadera; no precisa de subterfugios. Se ejerce a través del aparato educativo del Estado en función de la cultura general, técnica e ideológica, por medio de organismos tales como el Ministerio de Educación y el aparato de divulgación del partido. La educación prende en las masas y la nueva actitud preconizada tiende a convertirse en hábito; la masa la va haciendo suya y presiona a quienes no se han educado todavía. Esta es la forma indirecta de educar a las masas, tan poderosa como aquella otra (…) El hombre del siglo XXI es el que debemos crear, aunque todavía es una aspiración subjetiva y no sistematizada (…)Resumiendo, la culpabilidad de muchos de nuestros intelectuales y artistas reside en su pecado original; no son auténticamente revolucionarios. Podemos intentar injertar el olmo para que dé peras; pero simultáneamente hay que sembrar perales. Las nuevas generaciones vendrán libres del pecado original…No debemos crear asalariados dóciles al pensamiento oficial ni "becarios" que vivan al amparo del presupuesto, ejerciendo una libertad entre comillas (…) El partido en una organización de vanguardia. Los mejores trabajadores son propuestos por sus compañeros para integrarlo. Este es minoritario pero de gran autoridad por la calidad de sus cuadros. Nuestra aspiración es que el partido sea de masas, pero cuando las masas hayan alcanzado el nivel de desarrollo de la vanguardia, es decir, cuando estén educadas para el comunismo. Y a esa educación va encaminado el trabajo. El partido es el ejemplo vivo; sus cuadros deben dictar cátedras de laboriosidad y sacrificio, deben llevar, con su acción, a las masas, al fin de la tarea revolucionaria, lo que entraña años de duro bregar contra las dificultades de la construcción, los enemigos de clase, las lacras del pasado, el imperialismo (…)En nuestro caso, hemos mantenido que nuestros hijos deben tener y carecer de lo que tienen y de lo que carecen los hijos del hombre común; y nuestra familia debe comprenderlo y luchar por ello. La revolución se hace a través del hombre, pero el hombre tiene que forjar día a día su espíritu revolucionario…” (Fragmentos del texto dirigido a Carlos Quijano, semanario Marcha, Montevideo, marzo de 1965).

Entonces, luego de recordar estas ideas, cómo combatimos la transculturación, la alienación, los vicios y antivalores del sistema capitalista y formamos esa nueva mujer, ese nuevo hombre, sin masificar las ideas y la cultura en todos los sentidos (incluyendo la cultura política), cómo logramos que el trabajo voluntario no precise de un “estipendio” mensual para poder ejecutarse, trabajar por la revolución por solidaridad hacia el colectivo, sin esperar ningún estímulo material; la respuesta es clara: educación, educación y más educación. Si hablamos del Motor Moral Y Luces, entonces que ese motor de verdad se ponga en marcha en todos los niveles del sistema educativo y en todos los espacios, aquí es donde llamo la atención a Adán Chávez, a Luis Acuña, a diputados y diputadas que deben una nueva Ley de Educación, a profesores, profesoras y docentes en general.

Independientemente de mi posición ante el PSUV y la manera como se ha ido conformando, de mi impotencia por el irrespeto generalizado a las ideas políticas en las que creo por lo que me enseñaron mis viejos desde que tuve uso de razón, por todo lo que he aprendido y por todas las injusticias que he visto en 26 años de vida, en definitiva como comunista que cree en los Partidos Comunistas (el de Venezuela y los del mundo), aspiro y lucho porque este proceso político y social que vive nuestro país y el continente logre la transformación de una sociedad agresiva de dominadores y dominados, de privilegiados y excluidos a otra sociedad nueva, de iguales, justa, solidaria y pacífica; sin embargo eso sólo será realidad cuando exista un cambio en la consciencia colectiva del pueblo, insisto, y repito lo que arriba cité del Che: “Podemos intentar injertar el olmo para que dé peras; pero simultáneamente hay que sembrar perales”.

¡Comunista Siempre!

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